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Un 30% de las personas trabajadoras de la cultura se ha quedado sin trabajo o ha sufrido un ERTE

13/07/2021

La pandemia de 2020 será recordada como uno de los períodos más difíciles para la sociedad catalana en general y para las artes y la cultura en concreto. El Informe anual sobre el estado de la cultura y de las artes correspondiente al 2020 que elabora el CoNCA da cuenta de una situación anómala que ha condicionado y afectado de lleno el ecosistema cultural del país. Este es el tema principal que se cierne a lo largo del presente informe anual, complementado con la revisión de las políticas culturales realizadas a lo largo del 2020 desde la triple vertiente del Parlamento, el Gobierno y el Departamento de Cultura, así como de las principales magnitudes e indicadores culturales disponibles en el momento de cierre de este documento. El informe concluye con una revisión crítica de los temas más relevantes de presente y de futuro para los sectores culturales, para los que el CoNCA hace sus recomendaciones y expresa su compromiso respecto de todos y cada uno.

El impacto de la pandemia en el sector cultural

El CoNCA ha llevado a cabo dos actuaciones que suponen una aproximación a la afectación de la crisis de la Covidien-19 en los sectores artísticos y culturales. Por un lado, durante el último trimestre de 2020 el Departamento de Cultura (Gabinete Técnico y ICEC) y el CoNCA realizaron un estudio en el que se analizaba el impacto económico de la pandemia en los sectores culturales. Este trabajo técnico cifraba en un 24% las pérdidas de ingresos del conjunto de los sectores culturales catalanes durante 2020 (de los 4.475 millones de euros facturados en 2019 se pasó a 3.387 millones de euros en 2020). El análisis indica las diferentes intensidades de estas pérdidas según los dominios culturales: pierden más las actividades que suponen presencialidad para disfrutar (las artes escénicas y musicales encabezan la lista, con una reducción de la facturación del 72%, y el sector del patrimonio y el de los museos pierden un 35%), mientras que hay otros sectores con pérdidas no tan elevadas, como el del audiovisual y multimedia, que pierde un 15% debido a los buenos resultados que han obtenido algunos subsectores como el edición de videojuegos, los cuales han incrementado la facturación en un 12%, o la grabación de sonido y la edición musical, que lo han incrementada en un 11%.

Más allá del impacto económico, el CoNCA también ha querido captar otras implicaciones que la crisis de la Covidien-19 está generando en los sectores culturales, las previsiones para el 2021, la digitalización y la valoración de la actuación de las administraciones públicas . Ha desarrollado esta tarea con dos cuestionarios: uno cuantitativo, en el que han participado 528 organizaciones y 656 personas trabajadoras de la cultura, y un segundo cualitativo, que ha contado con 32 asociaciones representativas, 11 expertos culturales y 9 directores de equipamientos culturales.

La lenta recuperación de la actividad cultural

Lo que inicialmente parecía un puntual ha convertido en una crisis en toda regla. Los datos obtenidos con la encuesta son un reflejo de la parálisis total del sector durante el confinamiento y de la lenta reanudación de la actividad cultural, muchas veces intermitente y con fuertes restricciones de acceso: el 60% de las organizaciones indican que un finalizado el confinamiento, la recuperación de la actividad sólo fue parcial, mientras que un 13% no han reanudado la actividad o, directamente, han cerrado. La previsión para el año 2021 sigue la tendencia: el 44% de las organizaciones prevén una recuperación lenta y el 34% vislumbran fuertes afectaciones o, directamente, el cese de las actividades. La esperanza está puesta en que durante el segundo semestre del año se dé un retorno progresivo de la actividad gracias a la recuperación de los aforos y al regreso de la actividad en espacios públicos. En cualquier caso, el año 2021 servirá, como mucho, para mantener las estructuras en funcionamiento, preparadas para afrontar la recuperación, que puede llegar a partir del 2022.

Las organizaciones culturales pequeñas y medianas, las más afectadas

La suspensión de toda actividad ha causado pérdidas económicas al sector que han puesto en riesgo la supervivencia de muchas organizaciones. Las pequeñas y medianas son las que más han sufrido las consecuencias de la pandemia, debido a la estructura débil que las mantiene. Por el contrario, las grandes organizaciones y equipamientos culturales han tenido que aplicar medidas de reducción de costes, y han tenido la capacidad de implantar sistemas de adaptación al formato digital, aunque lo han hecho más como estrategia defensiva que expansiva.

Una caída del 68% de la demanda de actividad presencial

A pesar de los esfuerzos hechos por todas las organizaciones culturales, la demanda durante el año 2020 se ha visto gravemente afectada (68% en el caso de actividad presencial y 64% para la venta de bienes culturales) o directamente ha desaparecido (17 % en el caso de actividad presencial y 13% para la venta de bienes). Esta circunstancia tiene un reflejo directo en los ingresos del sector: un 82% de las organizaciones culturales y un 76% de los profesionales y trabajadores de la cultura declaran haber soportado durante 2020 pérdidas de ingresos con respecto al año anterior, y las previsiones para el 2021 no mejoran mucho: el 78% de las organizaciones y el 70% de los trabajadores siguen pensando que sus ingresos serán inferiores a los que obtuvieron en 2019.

Un 20% de las personas trabajadoras de la cultura, sin trabajo

El tejido laboral también se ha visto fuertemente afectado. Un 20% de las personas trabajadoras de la cultura se han quedado sin trabajo a causa de la pandemia, un 10% han sido o siguen estando en ERTE y un 42% han visto cómo se les reducía el trabajo debido a la pandemia. El parón de la actividad también ha afectado a los creadores que, a pesar de haber podido continuar con su actividad, han visto como se demoraban las presentaciones de sus obras, los lanzamiento de sus libros, el estreno de sus propuestas escénicas o audiovisuales o el lanzamiento de sus nuevos álbumes.

La digitalización como oportunidad de negocio, un reto pendiente

Por otra parte, la digitalización ha comportado y comportará cambios profundos en las empresas culturales, que se verán obligadas a modificar profundamente la organización del trabajo, replantear la manera de relacionarse con los usuarios y los públicos, y repensar sus ingresos. Hay que intensificar la búsqueda de nuevos modelos de negocio vinculados a los hábitos digitales que posibiliten a los sectores culturales catalanes disponer de un espacio propio en un mundo cada vez más competitivo. Actualmente, sólo el 8% de las organizaciones culturales catalanas admiten que su oferta digital genera ingresos significativos.

Valoración de la actuación de las administraciones públicas

En esta encuesta a los sectores culturales, la puntuación obtenida por las administraciones públicas en su acción para hacer frente a los efectos de la Covidien-19 ha sido un 1,8 en una escala entre 0 y 5, mientras que en el caso concreto del Departamento de Cultura esta puntuación se incrementa una décima y alcanza un 1,9 sobre 5. Es destacable el hecho de que la puntuación recibida por las administraciones públicas de las organizaciones culturales supere en 0,8 puntos a la que reciben los profesionales y personas trabajadoras de la cultura (2,2 puntos de las organizaciones culturales frente a 1,4 puntos de las personas trabajadoras de la cultura). La percepción general

es que las administraciones han trabajado con improvisación, descoordinación y pocos recursos aportados en comparación con la magnitud de la pandemia. Se valora muy positivamente la cercanía que la Consejería de Cultura ha mostrado con los sectores culturales durante la crisis de la Covidien-19, con el fin de planificar líneas de trabajo futuro estables y con objetivos concretos. Del Ministerio de Cultura hay una percepción generalizada que ha destinado pocos recursos al rescate de los sectores y que han llegado tarde, y en cuanto a las administraciones locales, hay quejas de haber sido poco junto a los agentes culturales y de ser miedosos ante la toma de decisiones.

Recomendaciones del CoNCA

El CoNCA propone en su informe una serie de medidas de actuación en clave de política cultural. En primer lugar, tres que tienen que ver con la urgencia de la situación que se está viviendo: normas claras y comprensibles que aporten seguridad a las decisiones que deben tomar los múltiples agentes de los sectores culturales; un plan de estímulo de la demanda (campañas institucionales, incentivos fiscales, compensaciones para reducir los precios de las entradas y los abonos, etc.), y una intervención de urgencia para mantener la estructura cultural existente. En segundo lugar, se relacionan tres medidas en clave de futuro: la planificación estratégica a largo plazo, con un documento pactado entre los partidos políticos que ponga de manifiesto los puntos de coincidencia para construir una política cultural sólida; la estabilidad de las políticas culturales, y un frente común para afrontar los retos de futuro.

Retos pendientes de antes de la pandemia

El informe recoge en el epílogo otros temas que antes del inicio de la pandemia centraban la atención de la política cultural. Entre los más urgentes se encuentra el impulso legislativo, especialmente necesario para la protección del patrimonio cultural catalán, la cultura popular y el asociacionismo (con leyes que datan de 1993), la nueva Ley de museos propuesta en el Plan de Museos 2030 y la Ley del cine, que ha quedado obsoleta. Hay que desarrollar también el contenido de la declaración de la cultura como bien esencial, promulgada en 2020, y resolver la adscripción explícita e inequívoca de escuelas de enseñanzas artísticas no regladas, un servicio básico de punta a punta del territorio que actualmente se encuentra entre el Departamento de Cultura y el de Educación y sufre disfunciones importantes, agravadas en la pandemia por la ausencia de previsiones gubernamentales.

El CoNCA también recuerda la necesidad de un acuerdo nacional para la cultura, que fortalezca la cooperación entre las diferentes administraciones y desarrolle herramientas de coordinación institucional y legislativa, y la urgencia de avanzar en el Congreso, el Parlamento y el Gobierno de Catalunya en las medidas que configuran el Estatuto del artista. En este sentido, el Censo de artistas y el de los profesionales vinculados a la cultura, impulsados ​​a finales de 2020 por el CoNCA y el Departamento de Cultura, deben convertirse en la herramienta idónea para identificar los límites de la creación cultural y cuantificar las personas que viven de su trabajo creativo. Asimismo, apuesta por la creación de un observatorio mancomunado, dado que los datos de los sectores culturales disponibles hoy en día siguen siendo las mismas que había a finales del siglo pasado. Hay que hacer una reflexión sobre los efectos de la digitalización y plantear la contabilización de las nuevas manifestaciones y usos culturales actuales.

El compromiso de elevar un 2% el total del presupuesto de la Generalitat destinado a la cultura en un periodo máximo de cuatro años y el mecenazgo son otros temas de interés para el CoNCA.